Solo devuelvo un gesto

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Solo devuelvo un gesto

Deslizado el pañuelo

mi peinado descubre

taxi toma del puente

el viento por atajo

sosiego en el corazón

me apresuro confiada

rauda paso, elevador

y portero atrás quedan.

Descontada esa hora

mas el minuto al subir

zafó el botón del bolso,

las escaleras no usé.

Es a las cuatro en punto

la cita jardinero,

temo que mi bolso veas

llevándolo así abierto.

Al pañuelo de seda

anudé por adorno

cubrí mi bolso al tiempo

alisado cabello

«solo devuelvo un gesto»

Luego el arrobamiento

al escuchar, gozosa

y ha sido la hora

de las cuatro y cuarto

de arco iris afuera que

destapó de nubes el

sol del sol, justicia de

Dios, mi salvador habló:

«… es la puerta del cielo»

Zunila

En Arequipa, un glorioso 28 de junio del 2016.

 

 

 

 

 

 

 

Poemario: El Libro de Benita

Consuelo Nuñez

Por el mismo poeta sabemos que Benita era nieta de León, su otro gato.

León también se llamaba el asesino que protegió con su vida a una niña indefensa y confundida en la película del mismo nombre de Luc Besson.  Curiosamente encuentro similitud de miradas felinas entre Benita y Lucy, la bella protagonista de la película del mismo director francés quien a través de la belleza e interpretación de la actriz Scarlett Johansson nos lleva a descubrir las potencialidades de nuestro cerebro.  Miradas que al final encuentro que confluyen con las cuestiones que plantea Winston Orillo a través de la mirada gatuna de Benita.

https://www.facebook.com/pages/Lucy-Fans/740831075995373?fref=ts

La gata del poeta es una figura eje del ser (poético) y también del discurso pre-sentido, aparenta ser la temática pero en realidad es el eje de la estructura sobre la cual se produce su razón poética (si se buscara una razón inasible para crear…

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Poemario: El Libro de Benita

Por el mismo poeta sabemos que Benita era nieta de León, su otro gato.

León también se llamaba el asesino que protegió con su vida a una niña indefensa y confundida en la película del mismo nombre de Luc Besson.  Curiosamente encuentro similitud de miradas felinas entre Benita y Lucy, la bella protagonista de la película del mismo director francés quien a través de la belleza e interpretación de la actriz Scarlett Johansson nos lleva a descubrir las potencialidades de nuestro cerebro.  Miradas que al final encuentro que confluyen con las cuestiones que plantea Winston Orillo a través de la mirada gatuna de Benita.

https://www.facebook.com/pages/Lucy-Fans/740831075995373?fref=ts

La gata del poeta es una figura eje del ser (poético) y también del discurso pre-sentido, aparenta ser la temática pero en realidad es el eje de la estructura sobre la cual se produce su razón poética (si se buscara una razón inasible para crear poesía)

La gata pese a ser captada como tal, tiene la libertad de salir de lo meramente figurativo, lo cual es muy logrado.  Se sale del escenario para ocupar, a momentos, ella, por sí misma, la impronta vital que empata con la belleza de la forma poética, con la voz del hombre en lo cotidiano de su estancia, en superficie y en su búsqueda, expresión y reafirmación poética, a profundidad.

Para trabajar la belleza  al poeta le basta la niña que se mira en el espejo de la gata, igual ella es el animal que “lee juntito” a los objetos del hombre (como sí)

La presencia de la minina se pinta en la búsqueda de una respuesta al yo poético que transita en el análisis del poeta, en las cuestiones que circundan al hombre y en la presencia extraña que ronda al mismo y el poeta actualiza y/o presentiza  (la mirada de la gata también es el vehículo que conduce el pensamiento del poeta)

Como en Lucy, la película antes mencionada, la mirada de la protagonista (S. Johansson) transita por otros niveles de comprensión donde aparecen otras miradas que incluyen felinos y otros seres vivos.

«La vida es esa alfombra voladora y el mago tornó de vacaciones que pasó en el Empíreo del sueño de la amada»

Comentado por: Consuelo Núñez López

aBenita

Poema sin tiempo: A la Portera

azunila

En la pintura que ha sido objeto de la inspiración de este poema encontramos cada vez más elementos que cautivan a la vista.  La Portera de La Merced representada en el ícono de la Virgen de La Merced narra su propio recorrido histórico-literario.  En las figuras en discurso -metáfora en acto- donde los signos concurren y aportan a la comprensión global nos llevan a comprender la visión magníficamente detallada y artísticamente presentizada mediante una composición que aparenta antigüedad sin querer quedarse en el pasado.  Es decir, tratándose de Diego Rivera, el maestro mexicano, es una lograda actualización de antiguos códigos religioso-culturales.

Por ahora, mientras dura la investigación acerca del contenido del arte.  Les alcanzo este poema de mi autoría, firmado como Zunila, que es mi seudónimo literario (para mayores referencias) 

En la actualidad no me dedico a la poesía y sí pretendo avanzar lo más que pueda en lograr un reconocimiento a este bello arte, patrimonio desaparecido de Arequipa y que, a decir de quienes la vieron y admiraron en original, se trata de la más bella pintura de la Virgen Inmaculada María que haya tenido Arequipa (Perú)

A través de la fotografía rescatada del olvido -en la que se ha resaltado los colores para otorgar mayor nitidez a la imagen- podemos admirar a distancia la belleza de las líneas que resaltan las formas dispuestas y naturalmente la interpretación del artista.

Mi afán por divulgar la imagen es motivado por contemplar su recuperación algún día.  Pienso que la mejor justicia que se le puede hacer a una obra de arte desaparecida es conocerla, admirarla y en este caso, hacerla nuestra sin importar la distancia cultural que nos opone o el credo religioso que nos separa.

La Portera de La Merced, está de regreso.

Consuelo.